
Hold me like your money, tell me that you love me.

Ni derecha ni izquierda. No es derecho ni izquierdo. Nada.
Al mismo tiempo pienso si es desilusión o inercia, traducida como estupor. No sé si es legal o no, tal vez sí. Son fotos que se repiten una y otra vez en mi cabeza, como una película; como una presentación. Y la música que empieza y termina, y vuelve a empezar y sigue sonando.
Son canciones conocidas, que sé de memoria.
“Más fuerte que las sirenas, más fuerte que las campanas.
Más dulce que el cielo y más caliente que el infierno.”
¿Sirve de algo comparar? ¿Tiene sentido recordar cómo me sentía cuando dormía acompañado ahora que estoy solo y sé que sólo me queda este cuerpo mío como compañía? ¿De qué me sirve acordarme cómo se sentía cada célula que tengo adentro cada vez que estaba desnudo con él, en él, con él en mí? ¿Sirve pensar una y otra vez lo que le diría si se que no tengo que volver a dirigir mis palabras hacia ese intento de amor? ¿De qué me sirve saber que no estoy bien y que parte de lo que siento es porque siempre quise jugar al amor cuando no conocía las reglas?
Love is an exercise in always telling lies,
In always breaking hearts,
In changing body parts.
Y es justo eso, la misma música que me hizo caer profundo dentro de lo que pensé que era su corazón, y no, era sólo el abismo de nada, porque fui nada pero fue todo.

Everybody skips a beat.
We all go off the track.
Everybody breaks a glass."
Nunca doy el primer beso.
Nunca hablo.
Nunca estoy al principio de nada.
Nunca.
Siempre guío.
Siempre doy más de lo que espero recibir.
Siempre grito cuando quiero.
Nunca me callo.
Siempre digo que sí. Nunca sigo si no tengo ganas.
Nunca doy el primer beso. (Siempre lo consigo.)
Nunca hablo. (Hasta que hablan y no cierro la boca.)
Nunca estoy al principio de nada. (Y siempre pongo el punto final.)
Nunca. (Siempre.)
Siempre guío. (Una vez que el otro se dio cuenta de que ceder era la única opción.)
Siempre doy más de lo que espero recibir. (Hasta que me doy cuenta que eso va escrito entre comillas porque es parte de la estrategia, de la pantomima.)
Siempre grito cuando quiero. (Siempre grito cuando quiero y me gusta.)
Nunca me callo. (Me enfrento y me callo; lidero y hablo.)
Siempre digo que sí. Nunca sigo si tengo ganas. (No me importa más el otro, soy yo y ahí se terminan mis intenciones.)
HISTORIA II Nunca doy el primer beso. (No di el primer beso.)
Nunca hablo. (Hablé hasta que no quise hablar.)
Nunca estoy al principio de nada. (Estuve y seguiré estando.)
Nunca. (Siempre.)
Siempre guío. (Siempre lo hice.)
Siempre doy más de lo que espero recibir. (Dimos por igual.)
Siempre grito cuando quiero. (Siempre grité y gritaron conmigo.)
Nunca me callo. (Nunca me callé.)
Siempre digo que sí. Nunca sigo si no tengo ganas. (Exacto.)
HISTORIA IV Nunca doy el primer beso. (Di el primer beso.)
Nunca hablo. (Hablé, hablé, me callé mucho tiempo y acá estoy, hablando de nuevo.)
Nunca estoy al principio de nada. (No estuve al prinicipio y no estuve al final.)
Nunca. (Nunca.)
Siempre guío. (Sí, guié.)
Siempre doy más de lo que espero recibir. (No estoy seguro todavía.)
Siempre grito cuando quiero. (Grité cuando quise, él gritó cuando necesitó.)
Nunca me callo. (Me callé, lo suficiente.)
Siempre digo que sí. Nunca sigo si no tengo ganas. (Nunca.)
HISTORIA V
Nunca doy el primer beso. (No di el primer beso.)
Nunca hablo. (No hablé, nunca.)
Nunca estoy al principio de nada. (Estuve y no sirvió.)
Nunca. (NUNCA.)
Siempre guío. (No lo sé.)
Siempre doy más de lo que espero recibir. (Mucho más, ¿de quién?)
Siempre grito cuando quiero. (Pude pero me silencié.)
Nunca me callo. (Siempre.)
Siempre digo que sí. Nunca sigo si no tengo ganas. (No lo se.)
HISTORIA VI
Nunca doy el primer beso. (Fue una competencia de quién cedía primero.)
Nunca hablo. (Hablé mucho y quiero seguir hablando.)
Nunca estoy al principio de nada. (Estuve siempre.)
Nunca. (Siempre. Nunca. Tal vez.)
Siempre guío. (Me enfrenté y no se quién guió a quién. ¿Lo seguimos debatiendo?)
Siempre doy más de lo que espero recibir. (En realidad, no lo sé.)
Siempre grito cuando quiero. (SIEMPRE.)
Nunca me callo. (No se si pude y no fui escuchado o fui lo suficientemente listo para callar y hablar al mismo tiempo.)
Siempre digo que sí. Nunca sigo si no tengo ganas. (No me pasó. ¿Lo seguimos debatiendo?)
MÁS DE 5 HISTORIAS JUNTAS.
Hola. A las 5pm. Hola. Sí. Chau.




Esto de perder y de ganar. Esto de andar corriendo detrás de mí mismo sin entender cuál es el objetivo, cuál es el juego.
Sin entender las reglas. ¡Las reglas, tan necesarias! Las reglas, tan bruscas. Las reglas, tan impuestas y tan mías. Tan de siempre y nunca sirven. Nunca están y permanecen constantes en las escaleras. ¿Qué escaleras?
Las reglas. Siempre jugando conmigo; yo y yo mismo. Siempre las reglas y nunca las excepciones.
El juego, siempre tan brutal, tan honesto y lleno de mentiras. Y mi honestidad es mentira cuando las comparo con las verdades que decía antes. Hoy no soy el mismo y hoy busco la diferencia para poder decir que cambié. Transmute, perdí, cambié, me cansé de ganar cuando perdía y me cansé de perder cuando perdía. Siempre mutando, nunca igual.
Las reglas, tan sencillas.
Las reglas, tan ilusas conmigo, tan condescendientes con los demás. Las reglas tan brutales, de nuevo.
El juego y las reglas. Las reglas y el juego. Las excepciones y el juego. Yo mismo y las reglas, las canciones que acompañan cada momento de mi vida. Una sintonía distinta, un cambio. Trasnmutación. Mutilación. Cambio. Estereotipo. Sinceridad y mentira. Las reglas y las mentiras.
La verdad y los besos. ¿O los besos y la verdad? Sirve más un abrazo, una caricia y una mentira, un vaso de agua en conjunto y una copa de vino para después.
La excepción cambió, y la regla tuvo que cambiar y redefinirse.